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El Círculo de Teatro experimental Metáfora construye una poética escénica donde cada elemento funciona como signo en tensión, más que como representación. No reproduce la realidad: la desestabiliza. El espacio se configura como una topografía simbólica, organizada por umbrales, vacíos y centros que despliegan significados en constante desplazamiento.

El tiempo se suspende y se reitera, generando una experiencia donde los gestos no avanzan, sino que se intensifican. En esta lógica, el cuerpo del actor deja de interpretar para manifestar: articula estados y transiciones a través de una fisicalidad cercana a lo ritual.

Los objetos, despojados de su función, operan como núcleos de sentido —presencia, ausencia, memoria— que no se explican, sino que actúan directamente sobre la percepción. El espectador, más que comprender, resuena: atraviesa una experiencia metafísica abierta, donde el sentido permanece en expansión.